Cuatro películas de Alemania Oriental sobre el espacio y el futuro

El fin de semana, la Sala Lugones ofreció una mirada al pasado con una proyección de cuatro películas de “fantasía científica” de la extinta productora estatal DEFA de Alemania Oriental. Aunque pueda parecer que el mundo de la ciencia ficción se reduce a Hollywood, estas películas son solo una pequeña parte de una rica y variada historia de esta industria durante la era soviética.

En Alemania Oriental, no se conocía el término ciencia ficción como tal; preferían hablar de “fantasía científica” o “relato de anticipación”. Es curioso pensar que, mientras en el resto del mundo se exploraban temas más oscuros y complejos, allí las historias se centraban en un futuro idealizado, lleno de utopías donde no existían fronteras, conflictos sociales, ni hambre. Se trataba de un futuro que, a pesar de ser deseado, se dejaba para más adelante.

Uno de los autores más destacados de esta época fue Werner Illing, quien escribió “Utopolis”, una obra que visualizaba una utopía proletaria. Irónicamente, al final su vida lo llevó a vivir en el lado occidental de Alemania, donde escribió “El hombre de otra estrella”, un cuento sobre un extraterrestre que, al llegar a la Tierra, decide seguir su camino. Esta historia fue adaptada al cine en 1948 y merece un visionado actual.

Cuatro films del pasado

Pero, ¿quiénes estuvieron detrás de estas cuatro películas que ahora recordamos? La más emblemática es “La estrella silenciosa”, también conocida como “Un viaje a Venus”. Lanzada en 1960, la trama sigue a un equipo internacional de científicos en una nave rusa. Esta producción germano-polaca fue notable para su época, siendo una adaptación libre de la novela “Astronautas” de Stanislav Lem, quien no estaba del todo satisfecho con los cambios que se hicieron. El director, Kurt Maetzig, fue un miembro activo del Partido Comunista y supo generar películas que, aunque ideologizadas, lograron captar la atención del público.

Por otro lado, Gottfried Kolditz se dedicó a crear comedias y cuentos infantiles, además de sus incursiones en la ciencia ficción. Su primera película espacial, “Señales. Una aventura espacial”, se estrenó en 1970 y buscaba traspasar los límites de los efectos especiales en esa época. Luego, en 1976, realizó “En el polvo de las estrellas”, donde los tripulantes de una nave se encuentran con extraterrestres amistosos, lo que culmina en un giro inesperado de la trama.

En medio de estas producciones, aparece “Eolomea”, lanzada en 1972. Se trata de una coproducción entre Alemania, Rusia y Bulgaria, que presenta un escenario donde varias naves pierden contacto con la Tierra, creando un drama intrigante entre sus personajes. El director, Hermann Zschoche, había crecido en el contexto de la guerra y logró transitar por diferentes géneros a lo largo de su carrera, aunque enfrentó censuras en varias de sus obras.

Un elenco multicultar

Una de las características interesantes de “La estrella silenciosa” fue su elenco internacional. La actriz Yoko Tani, de origen japonés, se destacó en esta producción. Su carrera es como un viaje fascinante: nació en París, creció en Tokio y luego se trasladó a Francia, donde comenzó en el mundo del espectáculo. Su versatilidad como actriz la llevó a participar en una variedad de géneros, desde dramas hasta comedias, dejando una huella en la cinematografía.

Estas películas no solo reflejan el contexto sociopolítico de su tiempo, sino que también nos permiten explorar cómo la ciencia ficción puede ser un medio para imaginar realidades alternativas. La memoria de estas producciones alemanas de la era soviética sigue viva, recordándonos que, en el cine, siempre hay más por descubrir.

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